Del alcance a la entrega.
Cada proyecto empieza escuchando cómo trabajas hoy. Estas son las cuatro etapas y lo que recibes en cada una.
Escuchar tu caso
Partimos por entender cómo trabajas hoy.
Antes de proponer una solución, conversamos sobre el problema, lo que quieres lograr y cómo se hace el trabajo hoy: qué información existe, quién la usa y qué restricciones hay. Si hace falta, revisamos contigo los archivos, procesos o sistemas actuales.
Un resumen del problema tal como lo entendimos, para confirmar que hablamos de lo mismo.
Proponer y acordar
Sabes qué se hará, en cuánto tiempo y a qué valor antes de empezar.
Con lo conversado preparamos una propuesta con el trabajo, los entregables, el plazo, el valor y los momentos en que revisaremos avances. La ajustamos contigo hasta que refleje lo que necesitas. El trabajo comienza cuando la apruebas.
Una propuesta escrita con alcance, entregables, plazo y valor.
Desarrollar contigo
Ves avances durante el proyecto, no solo al final.
Trabajamos sobre lo acordado y te mostramos avances en cada punto de revisión. Así puedes corregir el rumbo a tiempo, resolver dudas y validar decisiones antes de que sean difíciles de cambiar. Hablas directamente con quien desarrolla la solución.
Avances que puedes revisar y comentar.
Entregar y acompañar
Recibes algo que puedes usar y entender.
Revisamos el resultado contigo, explicamos cómo usarlo y dejamos por escrito los supuestos y límites de la solución. Durante los 30 días siguientes respondemos tus dudas sobre su uso y, si algo no funciona según lo acordado, lo corregimos sin costo.
La solución, su documentación, una explicación de uso y 30 días de soporte.
Preguntas frecuentes
Hablemos de lo que necesitas.
Las reuniones previas a la propuesta no tienen costo.